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En últimas fechas, todos hemos estado viviendo nuevas preocupaciones. La realidad nos ha puesto ante nuevos retos, y en el día a día las conversaciones giran en buena parte en relación a algo que nos preocupa.

Pero, ¿qué es una preocupación?. Recientemente leí a William Samuel Sadler, psicólogo americano, quien la describió como “incapacidad para relajar la atención” sobre algo que nos produce miedo. No a todos nos preocupa lo mismo ni en la misma magnitud, pero definitivamente a todos nos inquieta algo. Esto desde luego, nos ha servido a lo largo de la historia para activarnos y estar alertas ante situaciones que hay que enfrentar, sin embargo, se puede convertir en un tema de ansiedad cuando generamos posibilidades mentales que no son reales o en una situación de depresión cuando no prestamos atención a la necesidad o preocupación que está presente.

La preocupación en si misma, nos genera adrenalina la cual nos ayuda a responder de una mejor forma ante las cosas, el detalle es lograr preocuparnos en la justa medida ante lo que nos toca vivir. ¿Y cómo lograrlo si estamos bombardeados de información alarmante en redes sociales, si continuamente estamos expuestos a imágenes de otros perfiles que nos llevan a comparar nuestra realidad, si las noticias y la sociedad nos enfrentan a patrones demandantes?

Por ahí hay una frase muy sabia que todos hemos escuchado. “Hay que ocuparnos, no preocuparnos”. Desde mi, creo que lo traduciría diciendo hay que pasar de la concientización a la acción. Es decir, no podemos cerrar los ojos y pensar que nada está pasando, tampoco es sano quedarnos pensando mil y unas posibilidades de cosas que pueden suceder pero que ahorita tampoco están pasando. Un buen análisis de lo que si está pasando hoy, de lo que es importante y urgente nos ayuda a bajar el nivel de preocupación y mandar nuestro foco a lo que si está suciedo hoy, aquí, conmigo y es importante que atienda.

Existen muchas formas para reducir nuestro nivel de preocupación y todas muy válidas, desde espacios de meditación, ejercicios de atención plena, técnicas de focalización, análisis de fuerzas y debilidades, etc. Cualquiera de las cuales cumplirá con el objetivo de llevarte a un nivel de menor preocupación. Hoy me gustaría invitarte a que te tomaras unos minutos y con absoluta honestidad pensaras:

  • ¿Eso que me preocupa es 100% cierto?
  • ¿Eso que me preocupa es 100% importante?
  • ¿Eso que me preocupa está sucediendo hoy?
  • Si la respuesta es que si es 100% Cierto, 100% Importante y si está pasando Hoy, te preguntas… 
  • ¿Qué SI puedo hacer hoy para disminuir mi preocupación?
  • Si la respuesta a alguna de las 3 primeras preguntas es que NO, entonces te preguntas…
  • ¿De qué te das cuenta?
  • Seguramente te sorprenderás de tus respuestas…

Claro está que no podemos desaparecer todas las preocupaciones, pero desde luego que podemos llevar una vida con menos carga en nuestra mochila, si logramos tirar aquellas preocupaciones que no son reales y enfocarnos en acciones de aquellas que hoy son importantes para mi. La invitación está aquí, ¿te animas a vaciar tu mochila?

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